Verdades y mentiras sobre la ciencia de la nutrición

Los problemas relacionados con la nutrición y la alimentación promueven gran interés en la población. De ahí que esté aumentando el número de personas que hablan sobre esta ciencia en los medios de comunicación, aunque no siempre lo hacen con suficiente rigor. Ya lo ha dicho el investigador norteamericano Jean Meyer: «Los que hablan de nutrición no saben, y los que saben no hablan».

Está claro que lo que comemos desde pequeños contribuye al desarrollo de nuestro organismo y por ello es importante conocer las “verdades” sobre los alimentos para así poder elegirlos mejor.

Por ejemplo, un recién nacido humano tiene unos 30 gramos de calcio, pero tras 18 o 20 años, cuando su crecimiento termina, su esqueleto contiene alrededor de un kilo y medio de dicho elemento. Lógicamente procede de los alimentos consumidos a lo largo de los años. Por este motivo es recomendable estar atentos a los alimentos ricos en calcio en determinadas etapas de la vida.

Tan sólo tomaremos un alimento perfecto (completo desde el punto de vista nutricional) a lo largo de nuestras vidas: la leche materna.

La ciencia que estudia la nutrición es relativamente joven e inexacta y por eso es difícil realizar afirmaciones que no caduquen con el tiempo. No hace mucho que las Organizaciones de la Salud (OMS, FDA, AHA, etc) recomendaban restringir la ingesta de huevos para prevenir la enfermedad cardiovascular.

Actualmente el huevo ha dejado el banquillo de los “acusados”. Uno de los estudios, el realizado por la Escuela de Salud de Harvard, tras hacer un seguimiento a 117.000 personas durante diez años, concluyó que no hay relación alguna entre el consumo de huevos y la enfermedad cardiovascular. No hay ningún riesgo en que las personas sanas tomen un huevo cada día.

Como hemos comentado, la juventud de la ciencia de la nutrición nos hace ser cautos a la hora de interpretar sus resultados. Para complicar las cosas, aparecen las “modas alimentarias” que se cuelan en la sociedad y promueven falsas ideas sobre la alimentación. Vamos a destacar algunas de estas modas y aclararlas.

 

Hay que tomar los alimentos crudos ya qué son más nutritivos”. 

Esta es una idea incorrecta, ya que a través de las técnicas culinarias, en numerosas ocasiones, se generan nutrientes más activos que enriquecen los beneficios de los alimentos. Por ejemplo, cuando freímos tomate en aceite de oliva, se produce una transformación química en el licopeno (nutriente presente en el tomate) que potencia su poder antioxidante, además de que mejora la absorción del nutriente mencionado al estar en medio graso (el aceite de oliva).

En relación con la cúrcuma, los estudios realizados hasta ahora indican que al calentarla y cocinarla con los alimentos, se promueve que los componentes sean más biodisponibles y por tanto más activos en la prevención del cáncer.

En general los alimentos cocinados se digieren mejor y por tanto se aprovechan de forma más eficaz sus nutrientes.

Es cierto que al cocer las verduras se pierde una parte de las vitaminas y por ello la recomendación de tomarlas poco cocinadas es correcta.

 

“Si quieres controlar el peso renuncia a los hidratos de carbono” y “si tienes molestias digestivas renuncia al gluten”. 

No es necesario eliminar los carbohidratos de la alimentación para el control de peso y tampoco se debe prescindir del gluten de la dieta salvo que seas celíaco, tengas intolerancia al gluten diagnosticada o tengas una diabetes que prescriba no tomarlo.

Si tomas alimentos sin gluten por seguir la moda, estarás prescindiendo de vitaminas y otros nutrientes importantes para tu salud, además de incorporar las grasas y azúcares que sustituyen al gluten en estos alimentos ¨sin gluten¨.

Para el control del peso se puede optar por mejorar hábitos, rutinas y recetas culinarias en vez de prescindir de los hidratos de carbono. Se recomienda tomarlos en forma de pasta, arroz, patatas, legumbres, frutas y verduras. Es necesario prescindir de otro tipos de hidratos como son los dulces, la bollería, los snacks y los refrescos.

Antes de creer a pies juntillas lo que se publica en relación con la ciencia de la nutrición, te recomendamos que lo consultes con personas expertas.

Cuídate también en verano

 

Paula Saiz de Bustamante.

Farmacéutica Especialista en Nutrición.

Para Health&Go

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