¡Vamos a tomar tomate!

¿Realmente hay alimentos que curan? Las nueces, el aceite de oliva y determinadas hortalizas como el tomate o el brócoli, han demostrado su capacidad en la prevención de enfermedades como la cardiovascular o el cáncer, al tomarlos en las cantidades adecuadas.

Los llamados “superalimentos” tienen una alta densidad de nutrientes (ácidos grasos esenciales, vitaminas y antioxidantes) por caloría, siendo recomendable y beneficioso para la salud y en prevención de enfermedades, incluirlos en la dieta diaria .

En esta ocasión os queremos hablar de las propiedades terapéuticas del tomate.

Cuando tomamos un delicioso salmorejo, unas tostadas del desayuno con tomate triturado, una salsa de tomate u otro plato elaborado con este alimento, estamos obteniendo numerosos nutrientes beneficiosos: vitamina A, C, E, ácido fólico, potasio, fibra, polifenoles y antioxidantes. Entre todos esos nutrientes destaca en el tomate, el licopeno.

Esta sustancia es un carotenoide isómero (igual fórmula pero diferente estructura química) del beta caroteno, aunque carece de actividad “pro-vitamina A”. Se encuentra en la naturaleza como pigmento natural liposoluble, responsable del color rojo y naranja de algunas frutas y verduras. El tomate es el alimento con mayor contenido en licopeno.

Diversos estudios han demostrado la capacidad antioxidante del licopeno. Existe evidencia científica de que su consumo suficiente disminuye el riesgo de cáncer de próstata (Magbanua y otros autores) así como de otros cánceres y de la enfermedad cardiovascular.

Cabe preguntarse: ¿tomamos bastante licopeno a través de los alimentos para poder disfrutar de sus beneficios terapéuticos?

El estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno publicado en la revista “Nutrición Hospitalaria” reveló datos a tener en cuenta sobre esta sustancia:

  1. El licopeno forma parte de una malla molecular, dentro de los alimentos, que lo hace menos disponible. Al procesar los alimentos se rompe la malla y se multiplica su biodisponibidad de forma exponencial.
  2. La absorción digestiva del licopeno en el caso del tomate aumenta cuando se calienta el jugo del tomate durante siete minutos a 90-100ºC.
  3. El consumo de salsa de tomate cocinada con aceite, incrementa las concentraciones de licopeno en el suero sanguíneo entre dos y tres veces, en comparación con el consumo de jugo de tomate natural.

Estos datos muestran como en el caso de algunos alimentos (p.e. tomate ), al procesarlos aumenta su valor nutritivo.

Tomar medio kilogramo de tomates preferiblemente procesados, a diario, sería una buena medida preventiva de las citadas enfermedades, y no es tan difícil. Por ejemplo, se puede empezar el día tomando tostadas con salmorejo, tomate triturado o zumo de tomate. Al mediodía podemos añadir salmorejo o salsa de tomate a las carnes, pescados y arroces. Para cenar, tomate al horno o en ensalada con aceite de oliva. Si añadimos esta fruta a los diferentes guisos, los enriqueceremos tanto en sabor como en su valor nutricional.

Cuando los tomates están madurando en exceso, en vez de tirarlos, podemos cocinarlos o hacer zumo, aprovechándolos y potenciando también sus beneficios para la salud. No hay que olvidar que los españoles tiramos 7,7 millones de toneladas de alimentos al año ¡podemos evitarlo!.

Queremos recordar que un alimento de forma aislada no produce milagros, es la dieta variada y equilibrada en su conjunto la que os ayudará a mejorar la salud.

¡Disfruta del tomate!

Paula Saiz de Bustamante.

Farmacéutica Especialista en Nutrición.

Para Health&Go

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