Las algas ¿Por qué?

Los centenarios nos dan lecciones sobre como vivir más tiempo con buena salud. Las personas longevas de Okinawa tiene un estilo de vida modelo, que puede sugerirnos cambios en nuestra alimentación para prolongar la vida.

Los estudios sobre esta población demuestran que padecen menos enfermedades ligadas a la vejez (osteoporosis, demencias, cáncer, artrosis, etc). No olvidemos que estas enfermedades tienen un vínculo con el estilo de vida.

Cabe analizar los componentes de las dietas que practican las personas muy longevas, sobre todo aquellos «densos en nutrientes», ya que que pueden ser indicadores de su salud.

Destaca en la alimentación de la población de Okinawa, una baja ingesta de calorías. Toman una alta cantidad de frutas y verduras, poca cantidad de carne, de productos refinados, de azúcar, de lácteos enteros y de sal. Incorporan a diario en su dieta las algas y distintas especias.

Las algas son un ejemplo a resaltar de alimentos densos en nutrientes. Son muy nutritivas ya que contienen: vitaminas, minerales, proteínas, aminoácidos, fibra y clorofila. Aportan también una gran cantidad de ácidos omega 3 de cadena larga (EPA y DHA). Además, contienen moléculas bioactivas de alta capacidad antioxidante como carotenoides y polifenoles. Por ejemplo, contienen flucoxantina que ha demostrado su capacidad antioxidante, antiinflamatoria y anticancerígena.

La composición nutricional de las algas dependerá de la profundidad a la que crezcan y su exposición a los rayos ultravioletas.

Hay que tener en cuenta que las algas aportan una cantidad considerable de yodo. Este mineral es necesario ya que favorece la síntesis de hormonas tiroideas, un peso correcto y el crecimiento sano. Si se toma en exceso se podría producir una disfunción del tiroides como el hipertiroidismo.

Un adulto requiere unos 150 µg* de yodo al día, siendo mayores las necesidades de las mujeres embarazadas : 220 µg* diarios. Por ejemplo, 1g de alga wakame seca aportará 42 µg* de yodo, y 1g de alga Kombu aportará 2353 µg*, lo que supera con creces la cantidad de yodo recomendado al día.

Cuando cocemos las algas se puede llegar a perder el 99% del contenido de yodo, disminuyendo así el exceso de este mineral y minimizando riesgos. Además, si las cocinamos con verduras crucíferas como el brócoli o la col, al contener estas “goitrógenos”, disminuye la absorción del yodo por el organismo.

Las algas deben consumirse con moderación (sobre todo si eres de los que tomas muchos productos del mar): te beneficiarás de sus nutrientes sin correr riesgos.

Estos alimentos se han consumido en Asia desde tiempos remotos, sin embargo en occidente se han usado básicamente como agentes espesantes. Los asiáticos, a diferencia de nosotros, están acostumbrados a tomar algas y su metabolismo es capaz de tolerar altas concentraciones de yodo.

Estas algas pueden ser una de las causas del bajo nivel de enfermedad crónica en esta población. Por ejemplo, las estadísticas de salud de los japoneses revelan una incidencia más baja de determinados tipos de cáncer que en otros países y disfrutan de una esperanza de vida mayor.

La mentalidad del occidental está cambiando, haciéndose más permeable a tomar alimentos nuevos que hayan demostrado beneficios. Algunos restaurantes nos ofrecen platos que presentan algas entre sus ingredientes.

Queremos insistir en recomendar una dieta saludable y variada que incorpore un alto número de alimentos diferentes y “densos en nutrientes”, donde tienen cabida las algas. No os centréis en los beneficios de un solo alimento sino del conjunto que conforma la dieta.

Toma algas de vez en cuando y varía el tipo, disfrutarás así de sus grandes beneficios.

*1 µg=1 microgramo= 0,001 mg

 

Paula Saiz de Bustamante

Farmacéutica Especialista en Nutrición.

Para Health&Go

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